GANADOR. EL ITALIANO PIEPOLI LEVANTA SUS BRAZOS EN LA RECTA DE META.
Los seguidores del Comunidad Valenciana-Kelme tiñen de verde el ascenso a Tudons y Aitana y critican a Manolo Saiz con pintadas en su enfrentamiento con el director Vicente Belda.
Julián Palomar, Alto Aitana
La primera etapa alicantina de la Vuelta a España resultó todo un éxito tanto en la carretera como fuera de ella. Si en el Tour de Francia la llamada marea naranja el Euskatel-Euskadi tomó los Pirineos para animar a los suyos ayer sucedió tres cuartos de los mismo con los seguidores del Comunidad Valencia-Kelme, aunque la versión fue mejor y mucho más deportiva. Una gran número de aficionados, ataviados con una camiseta verde, con una inscripción que decía Un equipo amb, y a continuación, aparecía la garra del equipo ilicitano, poblaron las cunetas de la subida.
Los seguidores de la escuadra que dirige Vicente Belda pintaron la carretera con ánimos al equipo y colocaron varias pancartas en la cima de Tudons referentes a la polémica que mantiene desde hace tiempo el técnico de Cocentaina con Manolo Sáiz. En una de ellas se podía leer lo siguiente: «Manolo Sáiz, la mano negra del ciclismo». Sobre el asfalto se podía ver «Cocentaina con Kelme», «Con CV-Kelme al Protour», «V. Belda, felicidades, 50 tacos» y «El Tour descafeinado sin el Kelme».
Hasta música
No faltó ni la música, ya que una banda amenizó los momentos previos al paso de los corredores y provocó que la subida resultara toda una fiesta. Muy pocas etapas no sólo de Vuelta, sino también del Tour y el Giro pueden competir con la vivida ayer en tierras alicantinas. Hasta la tormenta se esperó a que llegaran los corredores a meta, aunque en la cima había una nieblar que hacía todavía la zona más parecía al mítico Mont Ventoux francés, por su aridez y aspecto lunar.
Antes de empezar la etapa en em Xátiva el propio Belda elogiababa a la afición alicantina y señalaba que «estoy seguro que todo el mundo se va a comportar como Dios manda animando a todos los equipos, aunque defiendan los colores de Comunidad Valencia-Kelme». El director de la garra tenía toda la razón ya que los miles de aficionados que se acercaron a las rampas de Tudons y Aitana hicieron un poco más grande a este deporte del pedal que con seguidores como estos jamás entrarán en el declive del que todos hablan.
La sierra alicantina se convirtió en un auténtico zoco. Allí tenía cabida seguidores de los distintos equipos españoles de Primera División, había camisetas de la mayoría de ellos, chiringuitos donde se podía comprar bebidas y bocadillos, gente con tiendas de campaña de toda la zona con televisiones para ver primer a Fernando Alonso con Renault en Monza y después la Vuelta.
Reivindicaciones
El puerto de Tudons también fue un centro de reivindicaciones. Aparecieron pancartas pidiendo el no a la Central Eólica del Comtat. La coordinadora d'Estudis Eòlics del Comtat no faltó a la cita.
Una de las lagunas de la etapa fue lo estricto que se fue con la gente a la hora de acceder a la zona en sus vehículos. Las carreteras se cerraron el sábado por la noche y ni siquiera algunos que llegaron a las seis de la madrugada se les dejó acercar a la cima y tuvieron que andar más de cuatro kilómetros. El acceso a lo que propiamente el Alto de Aitana resultó muy restringido, hasta los medios de comunicación que siguen la Vuelta pusieron el grito en el cielo.
A la línea de meta, en plena zona militar, muy poca gente entrar. Había un riguroso control y las invitaciones fueron minuciosamente elaboradas. Entre los elegidos estaba el centrocampista del Valencia y de la selección española Albelda. Aunque el que más autógrafos firmó fue el actual comentarista de Televisión Española Perico Delgado. El que tuvo retuvo. Sin olvidar al ex jugador de baloncesto Fernando Romay.
Cuando llegaron los ciclista aquello fue una explosión de júbilo. Alejandro Valverde se llevó la mayoría de los ánimos, aunque tampoco los alicantinos Rubén Plaza, Aitor González y sobre todo Santos González se pueden quejar. Para los últimos también hubo cariño y algún que otro empujón. Lo típico de este duro deporte.